hay un momento que me encanta y es el viernes a la tarde
cuando los pensamientos de fin de semana comienzan a mezclarse con el remanente laboral
-como tres gotas de tinta que tirás en un vaso de agua y al final lo tiñen todo,
mi cabeza es como el vaso-
por cuarenta y ocho mis ideas son más felices y si es feriado setenta y dos.
tarde de domingo
Hace 7 horas